Al compartir este álbum de fotos de Espacios Spandrel: El Arte de lo Intermedio, exhibido de mayo a julio de 2025 en el Museo de Arte e Historia Dr. Pedro Albizu Campos, Patillas, Puerto Rico, me sorprende una vez más cómo esta exposición fue influenciada no solo por las pinturas en las paredes, sino también por las personas que entraron al espacio.
Si usted visitó la exposición, es muy probable que se encuentre aquí, en medio de una conversación, inclinándose sobre una pintura, recorriendo las galerías con curiosidad o llegando como parte de uno de los muchos grupos escolares de Patillas que llenaron el museo de preguntas, risas y miradas atentas. Estas imágenes representan momentos de encuentro entre el arte y el espectador, entre las ideas y la experiencia vivida, y entre generaciones.
El enlace al álbum se encuentra al final de este blog.
Espacios Spandrel exploró los umbrales, esos lugares intermedios donde la forma, la ecología, la memoria y la imaginación se superponen. Sin embargo, lo que realmente animó la exposición fue la forma en que las personas habitaron esos espacios juntas. Estudiantes que se encontraron con el arte contemporáneo por primera vez. Familias que regresan más de una vez. Ancianos compartiendo historias inspiradas por el color y el movimiento. Visitantes permitiéndose un tiempo para detenerse, sentir y preguntar.
Este álbum no es un documento en el sentido formal. Es un registro de presencia. De atención, de la valentía silenciosa que se requiere para adentrarse en un lenguaje visual desconocido y hacerlo propio. Para mí, ver estas imágenes ahora es un recordatorio de que la pintura no termina con la pincelada final. Continúa en el diálogo, en la reflexión y en el momento vivido de mirar.
Compartir arte es un privilegio. Que esta obra haya sido conservada por una comunidad, por Patillas, por sus estudiantes, educadores, familias y visitantes, es algo que llevo con profunda gratitud. Gracias a todos los que vinieron, se quedaron, regresaron y permitieron que estas pinturas formaran parte de un tiempo y un lugar compartidos.
Espero que estas fotografías les traigan recuerdos de la exposición o les permitan vislumbrar un momento en el que el arte se convirtió en un punto de encuentro.
Uno de los momentos de este álbum me muestra de pie con los niños, escuchando cómo un niño pequeño señala y recorre lentamente con el dedo la superficie de una pintura titulada Umbracala sylvaticus. No le estoy explicando la obra. Escucho cómo la lee. Este fue uno de los grandes regalos de la exposición: observar a los niños encontrarse con las pinturas sin vacilación ni timidez. Se acercaron a la obra como terreno más que como objeto. Siguieron líneas, se detuvieron en zonas densas y regresaron a lugares que les llamaron la atención. Sus cuerpos contaron la historia de la mirada.
En esos momentos, la galería pasó de ser un lugar de exhibición a un lugar de atención compartida. Las pinturas no pedían ser comprendidas rápidamente ni verbalmente. Pediban tiempo. Paciencia. Presencia. Los niños parecían comprender esto instintivamente.
Umbracala sylvaticus transmite la densidad de la sombra del bosque, del crecimiento estratificado, de los espacios donde la luz se filtra y el movimiento es lento. Ver a un niño trazar sus formas se sentía menos como una observación y más como un reconocimiento. La pintura se convirtió en algo navegable, algo a lo que se podía acceder sin necesidad de instrucciones. Para mí, esto fue un recordatorio de la importancia de compartir el trabajo públicamente. El arte no reside solo en el estudio o en la pared. Vive en estos intercambios… en el acto silencioso de escuchar… permitiendo que el significado surja sin control.
Compartir arte es un privilegio. Requiere confianza en el espectador y humildad en el creador. Esta exposición ofreció ambas, y este álbum de fotos es la evidencia de esa experiencia compartida.
HAGA CLIC PARA VER EL ÁLBUM: https://photos.app.goo.gl/4v5NvExW8UkNynQW6
Agradecimientos
Gracias a Ive Felix y Indio Jose J. Rivera Lebron por su gran apoyo y cariño, así como a Nancy Arroyo y Luis, cuya presencia y acompañamiento fueron muy significativos durante todo el proceso.
Gracias a Maritza Sánchez Neris, Alcaldesa de Patillas, y a Sheila Colon, Directora del Museo, por su liderazgo, respaldo y compromiso para hacer posible esta exposición.
Un profundo agradecimiento a mi equipo botánico, quienes lograron estar presentes en la noche de apertura el 17 de mayo de 2025 para acompañarme. Kurt Miller, Joel Mercado, Steve Maldonado, Eugenio Santiago, Amelia Merced, Erid Roman y Roqui Bello, su presencia y apoyo significaron muchísimo.
Gracias a Bill Davidowski y Joerge Jahn por los marcos artesanales en caoba, y a Andres Rua por su ayuda en la instalación de la exhibición con cuidado y precisión.
Un gran agradecimiento a Antonio Walker, quien fue el maestro de ceremonias de la apertura con calidez y elegancia. Tom Elicker y Joel Asker merecen un enorme gracias por la comida y las bebidas que reunieron a todos. Además, fue el cumpleaños de Tom, lo que hizo la velada aún más especial.
Esta exposición fue sostenida por muchas manos, y estoy profundamente agradecida a todas ellas.
Gracias también a quienes adquirieron mis pinturas durante la exposición, y a las personas que apoyan este trabajo de manera silenciosa y constante. Su confianza y generosidad hacen posible que continúe pintando, investigando y compartiendo este proceso. Ese apoyo, visible o discreto, sostiene el camino y no pasa desapercibido.
Con agradecimiento,
3t



